Mostrando entradas con la etiqueta anthonyvulcano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anthonyvulcano. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2016

El jovencito Frankenstein (1974). Según A. Vulcano.

CICLO FRANKENSTEIN (25) ”El jovencito Frankenstein” (1974)

Por A. Vulcano.



La vi hará poco más de un año, pero no me ha dado ninguna pereza revisarla. Excelente parodia, que, a pesar de serlo, trata con mucho respeto los originales que “homenajea”, las dos de Whale y “El hijo de Frankenstein”, donde aparecía el inspector del brazo de madera (e incluso la partida de dardos), un personaje ya dado a parodiar salvajemente desde su propia concepción, como muy bien hace Brooks. Respeto, decía, ese estupendo blanco y negro, esos escenarios, la “foto” del castillo, la música e incluso los aparatos del laboratorio, pues he visto en los títulos de crédito iniciales el agradecimiento a una persona por ello, con lo que supongo que igual son los originales de las películas de la Universal…
A pesar de algunas concesiones a la sal gruesa y el humor chusco, e incluso algunos bajones de ritmo, está plagada de chistes inolvidables (“¿Qué joroba?”), muchos “gags” muy, muy graciosos (ese Wilder clavándose el escalpelo en la pierna) y que no han perdido nada de gracia, con lo cual elevan la película a la categoría de gran comedia. Y con su buen guión (de Brooks y Wilder), con un buen desarrollo de la historia, nada de las parodias que consisten solo en una acumulación de chistes sin ton ni son…


Gene Wilder en estado de gracia, irrepetible Igor Marty Feldman (“A… normal”) junto a la gran dirección de Brooks, pienso que es el punto más alto de sus respectivas carreras. Todo esto sin olvidar al resto del reparto, desde el vejete que “salta” de la camilla hasta Frau Blücher (relincho de caballos).

En resumen, una película que se puede volver a ver cada año y disfrutar sin ningún problema


viernes, 15 de julio de 2016

Criticas de cine por Anthony Vulcano. La hija de Frankenstein 1958

Por Anthony Vulcano.



Cuando me planteé hacer un ciclo de Frankenstein pensé solo en las de la Universal. Luego pensé que qué más me daba revisar también las maravillas de la Hammer. Y después pensé en ver alguna rareza además de lo anterior. Bien, pues ésta es de las que me debería haber evitado, sin duda. 
    A ver, un anciano científico trabaja en un suero capaz de regenerar las células y acabar con las enfermedades. Tiene un misterioso ayudante que (no os voy a ahorrar nada, sé que no la vais a ver, y ése sería mi consejo, que la evitárais), decía, resulta ser ¡el nieto! de Frankenstein. Éste ha descubierto que regenera las células interiores pero no las que están expuestas a la luz, y eso lo ha comprobado con la bella sobrina del anciano que vive con su tío. Cuando le rota, le inyecta la fórmula a la pobre, y se vuelve monstruosa… (Lo curioso es que al día siguiente vuelve a su estado normal…) Oye, que el nieto este no solo está poseído por el ansia viva de crear vida, sino que es abyecto, cínico, cruel, malvado, malísimo… vamos, un felón. 
    Pero no, no es ésta “la hija de Frankenstein”. El nieto de Frankenstein tiene un compartimento secreto en la casa del anciano científico (vaya Vd. a saber cómo si lleva allí unos meses) y allí, como no, ayudado por el Igor de turno, en este caso, el jardinero, está creando un ser humano…  Le falta la cabeza al corpachón, pero, hete aquí que habiendo ligado con una chica “fácil” (la peli, además, es muy machista), la liquida con el coche y le endiña la cabeza (pero qué cabeza…) a su criatura… En fin, para qué seguir… Yo, cuando me pongo una frikada de este tonelaje, intento verla solo, pero se acercó la chiquilla y se puso a verla. Estaba desconcertada, pero cuando salió “el monstruo”, las carcajadas de mi hija se oyeron hasta en Honolulú…





    En resumen, lo que empieza con un aspecto a lo “Twilight zone”, supongo que por el formato de pantalla y el blanco y negro, pues ahí se acaban las comparaciones, degenera en un producto directamente carne de autocine. Lenta, aburrida, guión patético, comportamientos ridículos, actuaciones horrorosas, encima, un “interludio” musical con dos o tres canciones con orquesta y baile, sin venir a cuento, y el “monstruo”, ¡ay, el monstruo!... Con un traje de plástico inenarrable, unos zapatos que le harían babear a Gene Simmons, y unos andares con los brazos pegaos al cuerpo y las manos palante… Oye, y que pega asín, tres golpecillos con el dorso de la mano a un tío y lo mata…
     En fin, película a olvidar y me consuela que pronto volveré a la Hammer, aunque aún me queda otra frikada por delante…



lunes, 4 de abril de 2016

CICLO FRANKENSTEIN. “La novia de Frankenstein” (1.935)

CICLO FRANKENSTEIN. “La novia de Frankenstein” (1.935)

Por Anthony Vulcano.





   Es imposible comentar esta película y no caer en tópicos y lugares comunes, “desmiente lo de que nunca segundas partes fueron buenas”, “es mejor que la primera”, “es una obra maestra del cine en general”… Y es que no puedes sustraerte a ello. O vas de moderno y “snob” por la vida y la pones a parir, o caes rendido a sus encantos. Esto es lo que hay.
      Cuatro años después se reunió casi todo el equipo original (Mae Clarke y el Burgomaestre no repitieron, sin embargo sí que repitió Dwyght Frye, con otro personaje, pues el de la primera murió) y se embarcaron en una continuación que comienza muy literariamente, con una reunión entre Percy Shelley, Lord Byron y Mary Shelley,en  la cual se cuenta que no acabó la historia en la primera parte y se dispone a narrar la continuación. Continuación inmediata, pues nos encontramos en el mismo molino en llamas, cuando ya se retiran los lugareños (esa horda que ha juzgado, condenado y ejecutado al “monstruo”) y descubrimos que no, que la criatura sigue viva. 
    Por otra parte, el Dr. Frankenstein se recupera y relaja junto a su prometida, cuando recibe la visita del Dr. Pretorius, el cual, de un modo u otro, le incitará a volver a las andadas.
       Vamos con ello: mejor que la primera, mucho mejor (y mira que era buena); obra maestra. Y yo no uso este término muy alegremente.. 
El comienzo “literario”, el progreso del guión, la “no muerte” del monstruo –bien, bastante aceptable, en siguientes entregas la cosa ya chirría-, las actuaciones, las segundas lecturas… Una maravilla. 
      Lo del Dr. Pretorius es de nota. Un tipo mefistofélico que embaucará a Fausto-Frankenstein , con un actor impresionante, dándole un toque de humor soterrado y que traspasa el propio género del terror al que asistimos para ascender a la fantasía desbocada, con esas “creaciones” diminutas que guarda en un baúl. Algo sensacional, escenas inolvidables, como la del ermitaño, escena que  llega a demostrar una sensibilidad exquisita, que desemboca en la lágrima de la criatura. Y ya sin calificativos, toda la parte, primero, de la “creación de vida” en la Novia, y cuando ya la vemos, con ese peinado tan característico, Elsa Lanchester fijada en el imaginario colectivo para siempre, y con esa reacción hacia el pobre (sí, el pobre) monstruo que desencadena el final. 
     No se puede olvidar la genial partitura de Franz Waxman, indisociable de las imágenes. 
Como anécdotas, tras ver los extras del DVD, supe que Colin Clive (un buen doctor Frankenstein… hasta que llegó Cushing), falleció dos años después destrozado por el alcohol, que Karloff ya era una gran estrella en este momento y que James Whale fue el mayor artífice de todo el encanto que tiene esta película, con un talento que ya no volvió a brillar a la misma altura, pues la política de estudios no le permitía hacer las cosas a su gusto. (Se suicidó el hombre años más tarde)
Bueno, supongo que he escrito muchas palabras de halago, pero es lo que se merece. Ya vendrán cosas peores… He pensado incluso en dejar el “ciclo” aquí para quedarme con el buen sabor de boca…

Si en la primera, en el reparto inicial, un signo de interrogación nos impedía saber quién interpretaba al monstruo, aquí ya vemos que KARLOFF, con letra bien grande, iba en primer lugar; sin embargo, en esta ocasión se nos escamotea a la intérprete de la compañera del monstruo.. ¿quién será?...






martes, 29 de marzo de 2016

CICLO FRANKENSTEIN. “El doctor Frankenstein” (1.931) Por Anthony Vulcano

CICLO FRANKENSTEIN. “El doctor Frankenstein” (1.931)


Por Anthony Vulcano.
Bien, ya estamos inmersos en plena época de la Universal, la productora que sembró ya para todo el futuro las bases de los monstruos que a raíz de ello se dieron en llamar “clásicos”.
Repito que no he leído la novela de la Shelley y por lo tanto no puedo opinar sobre fidelidad o no a ella, con lo cual, me viene mejor, pues solo hay que atenerse a la película.
La película de James Whale es una auténtica maravilla, así, con todas las letras. Una película seminal, que marcaría para siempre los derroteros de uno de los mitos del terror.
Tiene un prólogo en el cual un presentador advierte al público de que el propio productor, Carl Laemmle, quiere avisar de que lo que van a ver es la historia de un hombre que quiso crear “un hombre, a su imagen y semejanza, sin contar con Dios”…, y que puede ser terrorífico, espantoso de ver (con lo cual me gustaría ver a los espectadores de la época, poco habituados a horrores filmados, tras esta advertencia), pero en dicho prólogo se cuela una frase, en la que está la clave de la película, “…es una de las historias más inquietantes jamás contadas, pues plantea los dos grandes misterios de la creación, la Vida, y la Muerte…”
Colin Clive está estupendo en su papel de doctor Frankenstein, le vemos poseído por el ansia de llevar a cabo su experimento, y en ciertas ocasiones roza la locura, pero sin llegar a la chabacanería en dicha interpretación. El resto del reparto también está muy bien, Mae Clarke, Dwight Frye como Fritz, etc. , y no podemos obviar a la composición de la criatura por parte de Boris Karloff, eso sí, con la inestimable ayuda del gran maquillador Jack Pierce. De todo ello, sumado a la elegante forma de narrar el argumento, llegamos a la conclusión de que James Whale no era un “artesano” más, sino alguien preocupado en contar “algo más” que una mera historia fantástica. Y también llama la atención la técnica, con esos planos en la mansión del pueblo, atravesando habitaciones con la cámara siguiendo los movimientos…
Unos decorados fascinantes, ese torreón en lo alto de un picacho, con esas paredes un tanto deformadas, que nos recuerdan en cierto modo al expresionismo alemán, o esas imágenes en exteriores tan tétricas, tanto la “cacería” final como el mismísimo inicio, con el Dr. y su sirviente Fritz esperando para desenterrar a un finado…
Y lo más importante, la criminalización inmediata del “monstruo”, cuando, a pesar de, por error, llevar el cerebro de un criminal, (hecho que convencerá a Frankenstein de acabar con su existencia) vemos que no sabe hacia dónde tirar, la mítica escena de la niña y el lago así nos lo deja claro; la posterior llegada al pueblo del padre con la niña en brazos, su persecución por la horda y la escena final en el molino… Imprescindible a todos los niveles. Ah, y todo un ejemplo de concisión narrativa: 70 minutos nos sobran para que nos cuenten perfectamente la historia.




Vaya, no se sabía quién hizo de Monstruo…




Escenarios realmente inquietantes…





El doctor, eufórico con su experimento…





Escenarios fascinantes, ciertamente “expresionistas”…






Primera aparición del monstruo, imagen para la posteridad…





Y la recordada escena del lago…



lunes, 28 de marzo de 2016

CICLO FRANKENSTEIN. Por Anthony Vulcano.

CICLO FRANKENSTEIN.
 Por Anthony Vulcano.


  Tan solo la visión de varias fotografías de la saga de la productora Universal sobre la famosa criatura ideada por Mary Shelley, con ese encanto innegable de la época, y que me retrotrae a aquella infancia en la que tanto disfruté (y miedo que pasé) con los mitos del terror (y que me convirtieron en un “fan” irredento del género), me han movido a repasar, en principio, dichos títulos clásicos, porque abarcar todo lo que se ha hecho sobre la figura de Frankenstein podría alargarse bastante y a la postre incluso resultar cansino. 
       Así pues, no me planteo límites; pensaba centrarme en  los títulos de la Universal y algún “anexo” más relacionado con ello, porque creo que el Frankenstein británico, de la Hammer y Cushing merece un “ciclo” aparte. Pero bueno, según me encuentre iré repasando cosillas…
      Señalar que no he leído la novela, lo cual puede ser incluso positivo, pues no buscaré pegas al respecto, como sí me pasa con la figura de Drácula, sobre la cual no recuerdo haber encontrado una fiel adaptación. 
       Pero antes de empezar con Karloff, Clive, Whale y compañía, me he puesto una cosa muy curiosa que tenía guardada en espera del momento adecuado, que no ha sido otro que éste.
Sí, habéis leído bien, 1.910. Hace 105 años. 



Una primigenia adaptación, donde lo primero que destaca es que está producida por ¡Edison!, sí, si, Thomas Alva Edison nada menos. 
Bueno, decir que en 12 minutos tampoco se puede desarrollar mucho una historia, pero bueno, lo suficiente para presentarnos al Dr., su experimento, la creación de la criatura, el temor que le causa posteriormente, la irrupción en casa de su novia y la posterior desaparición del monstruo, de un modo ciertamente curioso. Pero para curiosa, la creación: nada de torres, electricidad y rayos: un caldero hirviendo, unos sobrecicos de polvos y de allí va emergiendo la criatura, el cuerpo, le van saliendo los brazos, etc. Precisamente para comer me había hecho yo unos fideos chinos y digo, ¡mira,este también hace el Yakisoba!...
En fin, documento histórico, muy curioso pero con el valor que conlleva por ello mismo. 

Echando el curry al caldero…


…y el monstruo va surgiendo del cocido


El monstruo, poco antes de desaparecer…